El miércoles dinamicé una sesión del curso «Rebelión Alimentaria para un planeta más justo y sostenible». Un grupo de estudiantes de la Universidad de Zaragoza de entre 18 y 25 años participaron en este aprendizaje colectivo sobre la importancia de la alimentación, la soberanía alimentaria, la agroecología y la organización de la gente.
La alimentación no es solo lo que comemos: es poder, territorio, economía, derechos y conflicto. Por eso existen movimientos sociales alimentarios. De forma participativa, construimos un enorme mapa de movimientos sociales alimentarios, desde lo global y otros lugares del mundo, a Europa, España, Aragón y Zaragoza. A partir del mapa, vimos la conexión entre las luchas, porque el sistema alimentario es global, pero las resistencias también lo son y están enredadas. Y, para terminar, expusimos lo que la gente joven hace y puede hacer hacia un sistemas alimentarios sostenibles.
Gracias a Justicia Alimentaria por contar conmigo para esta actividad y a la Cátedra de Cooperación para el Desarrollo de la Universidad de Zaragoza por su colaboración.







