“Nosotras somos semilla” de Lucía López Marco

“Este libro busca ser oveja e ir esparciendo semillas”.

En las luchas por la soberanía alimentaria, la agroecología y otra manera de producir, convivir y habitar la tierra, hay mujeres al frente; mujeres que han tenido que superar las trabas de un sistema patriarcal que es global y aparece en distintas estructuras machistas y roles masculinizados por todas las partes del mundo; mujeres que han ido desmontando los estereotipos y han roto los techos de cristal, hasta convertirse en lideresas de movimientos colectivos e impulsoras de procesos cooperativos de luchas y construcción de alternativas de un sistema que coloniza el territorio, expropia y saquea la naturaleza.

“Su fuerza no está en el grito, sino en la constancia”.

Este libro, editado por Justicia Alimentaria, Prames y la DPZ, con las preciosas ilustraciones de Pilar Serrano, es un mosaico de experiencias reales, sin épicas ni heroínas. Os recomiendo el libro, porque Lucía lo que hace es poner el foco en quienes luchan y motivan, personas normales y corrientes. A menudo, leo libros sobre futuros deseables en los que la teoría está muy bien explicada, pero echo en falta propuestas concretas, ejemplos singulares en los que reflejarnos, sobre los que aprender y mejorar. Precisamente por eso, esta publicación me parece muy valiosa.

“Lo que hacemos, aunque parezca pequeño, tiene valor”.

En los 5 continentes hay mujeres peleando por sus ecosistemas cercanos, por alimentar en equilibrio con el entorno, por extender una educación que fomente la igualdad. Son bien distintas las cotidianidades y geografías de cada una de estas mujeres y, al mismo tiempo, comparten algo que es muy valioso: el empoderamiento de quien se sabe con la potencia suficiente para transformar su realidad. En primera persona del plural femenino, Nosotras, somos: tierra, brote, cosecha, red, raíz, huella, ecosistema. Así ha nombrado Lucía los 7 capítulos del libro.

“No somos dueños de este planeta. Somos solo un animal más”.

Y en cada uno de ellos, nos ofrece una síntesis de las charradicas que ha tenido con cada una de estas 40 mujeres indígenas, agricultoras, ganaderas, pescadoras, apicultoras, guardianas de montañas, océanos y ríos, preservadoras de su cultura, activistas contra amenazas a la vida, investigadoras de la biodiversidad, científicas del cuidado, educadoras sociales, emprendedoras rurales, activistas ambientales y feministas, dinamizadoras culturales, radicales tejedoras de alianzas, cuidadoras de paisajes y vínculos, impulsoras de procesos comunitarios, hijas, madres, abuelas.

“La solidaridad no debe quedarse en palabras, sino traducirse en acción”.

Desde Palestina, Mongolia, El Salvador, España (Aragón, Asturies, Cantabria, Valencia, Paraguay, Portugal, Alemania, Cuba, República Dominicana, India, Sáhara, EE.UU., Perú, Turquía, Argentina, Túnez, Australia, Honduras, Tanzania, Guatemala, Sudáfrica, Kirguistán, Zimbaue, Guinea Ecuatorial, Groenlandia, Canadá, Indonesia, Chile y Bolivia hablan estas mujeres, semillas que germinarán y, como anhelamos, harán “del futuro un hogar extraordinario”. Hay un hilo que une cada una de estas luchas: la cooperación, la educación y el compromiso cotidiano.

“Si sientes pasión por algo, simplemente hazlo”.

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