“13 de agosto” de Paula Figols

Entre el periodismo y la literatura, esta es la historia de la tragedia más terrible del montañismo aragonés. En 1995 un grupo de amigos lograron alcanzar la cima del K2 pero no hubo fotos de la cima. Javier Escartín, Lorenzo Ortiz y Javier Olivar murieron en una tremenda tormenta de viento tras conquistar la segunda montaña más alta del mundo y posiblemente la más peligrosa.

La expedición conjunta de Peña de Guara y Montañeros de Aragón sumó a Lorenzo Ortas, Pepe Garcés, Manuel Ansón y Manuel Avellanas, que han compartido sus huellas de ese viaje a Pakistán, junto a sus familias, mujeres y compañeros, que conforman la crónica colectiva de esta desgarradora historia.

La periodista Paula Figols se enfrenta con rigor y gran respeto a este proyecto, editado por Doce Robles, para trasladarnos la grandeza del montañismo y la enorme tristeza de esta aventura. Pepe Garcés, jefe de la expedición, escribía en Heraldo de Aragón unos días antes de su salida que “es muy difícil entender por qué y para qué escalamos montañas. Tampoco nosotros lo sabemos muy bien. Estamos donde queremos estar y tenemos la suerte de poder hacerlo”.

El libro, que leí entregado de cabo a rabo, trasmite ese instante mágico que sienten los montañeros, esa felicidad y esa conexión entre las grandes cumbres y su mundo interior. Se trata de vivir la vida al máximo. Y su sueño son las montañas. “Hay pasiones que no se pueden explicar, solo se puede vivir”.

“Regresar vivos, regresad como amigos, llegad a la cumbre”. En este caso, las palabras del alpinista británico Roger Baxter-Jones que les expresó el presidente de Aragón de esos días, Ramón Tejedor, no se pudieron cumplir. A más de 6.000 y 7.000 metros de altura, la muerte está presente en ese montañismo sin oxígeno, sin porteadores, sin adelantos tecnológicos ni teléfonos portátiles, a puro esfuerzo, pasión y apenas unos aparatos de radio. Hoy el alpinismo es otra cosa, las modas y los negocios han llegado ah también, la explotación de las montañas,

“Todos hacemos firmes propósitos de prudencia, pero hay que reconocer que escalar esta enorme y difícil montaña ya es en sí mismo una gran imprudencia”, escribió Lorenzo Ortas en su diario. Juanjo Sebastián escribió en su libro “Cita con la cumbre: una historia de amistad y tragedia en el K2” que “hay impulsos aparentemente irracionales –como esforzarse o correr riesgos por causas que alguien pudiera calificar de inútiles, como escalar montañas, como enamorarse, como dejarse arrastrar por las pasiones- que son, sin embargo, exclusivos de la única especie dotada de capacidad racional: la especie humana”.

Esta es la historia de un grupo de amigos. No son héroes. Es un libro de montañas y recuerdos. Un fuerte abrazo a las personas que vivieron esos días y a las personas queridas que les acompañaron.

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